domingo, 4 de noviembre de 2012

:: CARL SAGAN ::

El calendario cósmico de Sagan se inicia el 1° de enero cuando se produce el Big Bang, la “gran explosión” de la cual se originó toda la materia del universo, así como las tres dimensiones espaciales y la dimensión temporal. Y a partir de aquí, según los cálculos y las divisiones establecidas por Sagan, cada 1.000 millones de años de la evolución del universo equivaldrían a unos 24 días, y aproximadamente 500 años reales del universo equivaldrían a 1 segundo del hipotético año cósmico. De esta forma, los sucesos subsecuentes al Big Bang se darían de la siguiente forma en el calendario cósmico (hasta el mes de noviembre):


Clic sobre la imagen para verla en tamaño completoLuego de llevarnos a imaginar los interminables periodos de tiempo en la formación del Universo y de nuestro planeta, Sagan nos detalla el mes de diciembre con mayor profundidad. ¿Por qué? Pues lógico, porque en este mes se da la aparición del ser humano. Y aquí es cuando se aprecia el golpe mas poético y mejor dado al injustificado ego de la raza humana: los humanos no aparecen en el calendario cósmico hasta el 31 de diciembre a las 22.30 horas.

Clic sobre la imagen para verla en tamaño completoY la historia escrita, junto con todos los logros y descubrimientos de la humanidad ocupan los últimos diez segundos del calendario. A ver si comprendemos bien esto: si la historia del universo se cuenta en un año entero, todos los logros, cultura, tecnología, civilización y varios etcéteras de esa especie conocida como Homo Sapiens se resume en diez segundos de ese año, a partir de las 23 horas, 59 minutos y 50 segundos del 31 de diciembre.

Clic sobre la imagen para verla en tamaño completoSin duda no somos una especie demasiado especial por sobre las demás; así que dejemos de tratar al resto de las especies como si estuvieran puestas en el planeta para el hombre, y démosle el respeto que merece a la naturaleza y todas sus maravillas.

Sin duda no somos el centro del Universo; así que dejemos de creernos que lo somos y que todo gira alrededor de nuestras vidas.

Sin duda no somos los dueños de este planeta; así que dejemos de explotar sus recursos naturales sin conciencia; de envenenarlo, ensuciarlo y maltratarlo como lo hacemos.

Sin duda no somos únicos. Dejemos de pensar que lo somos. Abramos la mente. Veamos un poco hacia afuera: hay mucho por apreciar y comprender.

Fuentes:

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